sábado, 2 de mayo de 2015

DIAGNÓSTICO (Clara Ramírez Jaén)

DIAGNÓSTICO

No existe una prueba diagnóstica específica para la artritis reumatoide, además, podría ocurrir que una persona presentase dolor e inflamación en las articulaciones durante algún tiempo y que ni las radiografías o los análisis, ni la intensidad de la enfermedad permitiesen al médico hacer un diagnóstico con certeza.

Hasta hace poco, la mejor aproximación para establecer una clasificación de la artritis reumatoide la ofrecía el factor reumatoide (FR). Se trata de una inmunoglobulina de isotipo IgM normalmente, dirigida contra el fragmento Fc de las moléculas de IgG.
Sin embargo, se trata de un elemento diagnóstico poco específico ya que está presente en individuos que padecen otras enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögern, enfermedades infecciosas como la hepatitis o la tuberculosis, o incluso en individuos de edad avanzada.

Por otro lado, tenemos que hablar de los anticuerpos anti-factor perinuclear y anti-queratina. Estos, son anticuerpos anti-CCP (anti-péptido cíclico citrulinado) mucho más específicos que se unen ambos al mismo antígeno, la filagrina.
Esta proteína contiene residuos de citrulina necesarios para el reconocimiento específico por los auto-anticuerpos. La citrulinación es un proceso post-traduccional en el que la enzima peptidil arginina deiminasa transforma arginina en citrulina.
Aunque se desconoce la función específica de los péptidos citrulinados, estos tienen importancia inmunológica, ya que una modificación post-traduccional puede tener importancia en la pérdida de tolerancia si esta modificación ocurre en la periferia y no en el timo.

Se considera que los anticuerpos anti-CCP deberían ser parte de los criterios diagnósticos de la artritis reumatoide, puesto que se detecta su presencia años antes de desarrollar la enfermedad. Además, se asocia su presencia con formas más severas de la enfermedad por lo que tendrían un valor pronóstico.

En cuanto a los criterios diagnósticos actuales, existen 7 síntomas de los cuales el paciente debería manifestar al menos cuatro para ser diagnosticado como enfermo:

  • Rigidez matutina en las articulaciones durante una hora o más.
  • Artritis en 3 o más áreas articulares de forma simultánea y con ligera tumefacción o fluido tisular. Las distintas áreas donde podría manifestarse son: articulación interfalángica proximal, articulación metacarpo-falángica, muñeca, codo, rodilla, tobillo o articulaciones metatarso-falángicas.
  •  Artritis en articulaciones de las manos con tumefacción en al menos una de las siguientes zonas: muñeca, articulación metacarpo-falángica o articulación interfalángica proximal.
  • Presencia de artritis simétrica, es decir, manifestación simultánea de las mismas áreas articulares de ambos lados del cuerpo.
  • Presencia de nódulos reumatoides, son pequeños bultos subcutáneos sobre prominencias óseas, superficie de los extensores o en regiones inmediatamente cercanas a la articulación. Aparecen en el 25% de los pacientes aproximadamente, y son más comunes en los hombres que en las mujeres.  
  • Demostración de cantidades anormales del factor reumatoide en suero.
  • Cambios radiológicos: los más típicos aparecen en radiografías anteroposteriores de la mano y las muñecas, localizados en las articulaciones implicadas o en zonas adyacentes a ellas.
En las fases iniciales de la enfermedad la imagen radiológica de la articulación puede ser normal o con un aumento de las partes blandas periarticulares, debido al edema de los tejidos. Con el tiempo, la radiología convencional pone de manifiesto osteoporosis de zonas adyacentes a la articulación, es decir, una desmineralización secundaria a la inflamación, erosiones y estrechamiento del espacio articular. Esto se va produciendo gradualmente a medida que se destruye el cartílago.


No suelen ser necesarias otras técnicas, salvo en el caso de una subluxación atloaxoidea, en la que se realizaría una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética. También es útil la gammagrafía ósea para localizar las articulaciones inflamadas.

Además de presentar al menos cuatro de los síntomas, los cuatro primeros citados deben perdurar al menos seis semanas.

Bibliografía:


1 comentario:

  1. Actualmente se conocen distintas medidas para prevenir síntomas, ¿cual serían las más recomendadas o más eficaces?
    Un saludo.
    Elisa Sánchez Arenas

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