PATOLOGÍAS ASOCIADAS
Como ya hemos dicho, la artritis
reumatoide es una enfermedad autoinmune sistémica, por lo que aunque la
localización fundamental de las lesiones está en la membrana sinovial de las
articulaciones, a veces puede alterar otras estructuras. Además de la aparición de los ya mencionados
nódulos reumatoides de la piel, que no solo aparecen en zonas de roce, sino
también en el interior del organismo, la artritis reumatoide puede provocar
otras alteraciones. A continuación mencionaremos algunos de los trastornos
relacionados:
- Osteoporosis:
se trata de una enfermedad que se caracteriza por una reducción en la densidad
ósea. De hecho, en estudios realizados en enfermos de AR se ha demostrado una
menor densidad ósea. Además, el tratamiento con esteroides para la AR refuerza
esta relación ya que la corticoterapia produce una pérdida de masa ósea,
especialmente en huesos con alto componente trabecular como las vértebras, las
costillas, la cresta iliaca y las
regiones terminales de los huesos largos. Se ha observado que al menos el 25%
de los pacientes con AR tratados con corticoides de forma continuada presentan
alguna fractura ósea por osteoporosis.
- La arteriosclerosis y su principal secuela clínica,la enfermedad cardiovascular, es más frecuente de lo esperado en pacientes con artritis reumatoide. De hecho,
la enfermedad cardiovascular es la principal causa de mortalidad en la artritis
reumatoide. Los factores de riesgo de desarrollo de enfermedad cardiovascular
no están especialmente alterados en artritis reumatoide, pero parece que son
los mediadores de la inflamación y la proteína C reactiva los principales
responsables de la aparición de este tipo de patologías en pacientes con AR.
Algunos fármacos antiinflamatorios también podrían añadir cierto riesgo de
enfermedad cardiovascular. Sería el caso de los AINEs, los cuales pueden
provocar hipertensión arterial o agravar la ya existente.
- La
artritis reumatoide puede originar infamación y atrofia de las glándulas que
producen las lágrimas, la saliva, los jugos digestivos o el flujo vaginal,
provocando sequedad de la piel y de las mucosas. Cuando esto ocurre se habla de
Síndrome de Sjögren secundario a artritis reumatoide. Este síndrome se trata de
otra enfermedad sistémica autoinmune que se caracteriza fundamentalmente por
sequedad en la boca y en los ojos debido al daño de las glándulas salivales y
lagrimales. Entre un 20-50% de los pacientes con artritis reumatoide presentan
asociado síndrome de Sjögren.
- La
AR también puede producir alteraciones en los análisis de sangre y orina,
observándose que una de las condiciones más comunes que se pueden desarrollar en
personas diagnosticadas con artritis reumatoide es la anemia.
- La
mayoría de los enfermos con AR requiere una adaptación psicológica importante.
Algunos factores como el deterioro funcional, el dolor, la pérdida de
independencia o las dificultades para llevar una vida normal, representan
fuentes constantes de estrés psicológico que predisponen a los pacientes a
alteraciones depresivas.
Mientras que la
depresión afecta aproximadamente a un 5% de la población general, en la
artritis reumatoide llega a un 20-30%. Además, la depresión afecta también a la
evolución de la enfermedad, en cuanto al dolor y a la capacidad funcional
principalmente.
La variable que se
ha asociado a la depresión es el dolor, ya que el dolor aumenta la depresión y
esta aumenta el dolor. Por tanto, la depresión podría aparecer como
consecuencia de un dolor crónico, pero en realidad, parece que la depresión
tiene más influencia sobre el dolor que al contrario. Por ello un dolor
aceptable se puede convertir en insoportable si hay una depresión asociada.
Bibliografía:
http://www.ser.es/ArchivosDESCARGABLES/Folletos/02.pdf


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