viernes, 1 de mayo de 2015

Introducción a la enfermedad (Natalia Valencia)

Introducción a la enfermedad

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad sistémica auto-inmune. Es crónica y degenerativa, y se caracteriza por afectar a las articulaciones o coyunturas.
El término de artritis reumatoide fue acuñado por primera vez en 1859. De hecho, algunas de las antiguas  formas clínicas de la AR son hoy consideradas enfermedades con una entidad propia, como el lupus  eritematoso sistémico (LES) o la osteoartritis (OA). Hoy en día, el diagnóstico clínico de la AR se basa en el cumplimiento de cuatro de las siete características fenotípicas establecidas en los criterios del ACR (American College of Rheumatology) de 1987.


Es una enfermedad que causa dolor, hinchazón y rigidez. Este dolor, se debe a la característica principal de esta enfermedad, que es la inflamación de la membrana sinovial. Esta membrana se encarga de alimentar, proteger y cubrir los cartílagos de las articulaciones.  Asimismo, se pueden inflamar los tejidos circundantes. La inflamación es la responsable del dolor, de la rigidez que presentan los pacientes durante determinadas horas del día (sobre todo por la mañana), y de la hinchazón visible por uno mismo. Esta inflamación también es responsable, con el tiempo, de que aparezcan deformaciones o erosiones en el hueso.

La artritis reumatoide no solo afecta a las articulaciones, en casos extraños, puede llegar a afectar a diferentes órganos. Esta enfermedad afecta a determinadas articulaciones, como las muñecas, los dedos o las rodillas, más violentamente que a otras.Si una rodilla o mano tiene artritis reumatoide, usualmente la otra rodilla o mano también está afectada, pues es una enfermedad que por lo general, afecta a las articulaciones de forma simétrica.
En algunas personas puede aparecer durante un breve periodo de tiempo como pueden ser meses, o un año. Tras este tiempo desaparece sin causar más daños. Sin embargo, hay personas que presentan esta enfermedad durante toda la vida, y la cual les provoca graves daños en las articulaciones.
Afecta principalmente a mujeres y suele aparecer en torno a los 40-45 años. Sin embargo, también los niños y los ancianos pueden padecerla. Algunos estudios estiman que anualmente se detectan entre 2 y 5 casos nuevos por cada diez mil individuos, aunque en los últimos años este número está descendiendo. Es una enfermedad que aparece sobre todo en poblaciones indígenas de Alaska y América del Norte donde pueden llegar a padecerla hasta un 7% de la población.



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